jueves, 26 de marzo de 2026
PREGÓN DE SEMANA SANTA
Crónica de
un Sentimiento: La Pasión de Jaén en Córdoba
Bajo el
cobijo de la Casa de Jaén en Córdoba, y con la presencia de más de setenta asistentes que
llenaron de hermandad nuestro salón, vivimos una jornada donde la fe y las
raíces se fundieron en un solo abrazo.
El Inicio:
El Rezo por Saetas
La ceremonia comenzó de la mano de D. Antonio Mendoza, quien ejerció como maestro de ceremonias con la elegancia que la ocasión requería. Tras sus palabras de apertura, el silencio se hizo oración en las gargantas de nuestros saeteros: Aurora Barona, que rompió el hielo con un quejío lleno de sentimiento, y Francisco Camacho, quien tomó el testigo para conmover a los presentes con su maestría.
La Bienvenida y la Presentación
Acto
seguido, el presidente de nuestra Casa, D. Rufino Gomera, dio la bienvenida a
los presentes subrayando la importancia de mantener vivos los vínculos
jiennenses en la ciudad de la Mezquita. Posteriormente, cedió el turno a José
Gregorio, quien con afecto y precisión, dibujó el perfil de nuestro orador: D.
Andrés Lorite Lorite, Vicepresidente 1º de la Diputación de Córdoba. Un hombre
que encarna a la perfección la unión de nuestras tierras: jiennense de cuna
(Baeza) y cordobés de adopción.
Un Pregón
para la Historia
Andrés
Lorite nos regaló un pregón histórico y entrañable. Inició su discurso
recordando la figura del Rey Fernando III El Santo, quien en la Reconquista
devolvió estas tierras a la cristiandad bajo el manto de la "Madre
Conquistadora y Capitana", afirmando con rotundidad que "Andalucía
puede decir con orgullo que es la tierra de María Santísima".
En un pasaje
muy personal, el pregonero reflexionó sobre la identidad: ¿De dónde es una
persona? ¿De dónde nace, de donde vive o de donde trabaja? Se definió como
baezano y cordobés, pero por encima de todo, como alguien que "nació
cofrade y morirá siéndolo".
Hubo
momentos de gran emoción al recordar su infancia, cuando su madre lo vestía de
nazareno en la Parroquia de San Andrés de Baeza. Una tradición que hoy mantiene
viva con sus dos hijos, realizando estaciones de penitencia tanto en Córdoba
como en su Baeza natal. Recordó cómo en Jaén aprendió a rezar desde la
sobriedad ante el Santo Rostro, sentenciando que "el Señor que nos acoge
es el mismo, en Jaén como en Córdoba".
Para el
pregonero, nuestra Semana Santa es "una llamada a la reconversión profunda
de nuestra fe y un relicario de historia" que debemos custodiar.
Reconoció
que llegó a llorar mientras componía el relato, al hacer presentes esos
recuerdos de la infancia que tanta huella dejaron en su alma.
Honores y
Convivencia
Tras el
pregón, el vello se erizó al unísono con los sones del Himno a Jaén, cantado
con orgullo por todos los presentes. Se procedió entonces a la entrega de
placas conmemorativas a los saeteros y al pregonero como muestra de gratitud.
Para cerrar
este éxito rotundo, disfrutamos de una copa de convivencia y degustamos un
tradicional potaje de cuaresma, celebrando que, aunque estemos en Córdoba, el
corazón de Jaén late hoy más fuerte que nunca.
















